Además de otros muchos parámetros, los relojes inteligentes disponibles miden nuestro descanso nocturno a través de unos pequeños sensores que captan nuestro nivel de estrés, las pulsaciones, los ronquidos, el ritmo cardiaco..… Cuando este último es muy bajo, quiere decir que el sueño está siendo profundo; si es más alto, se considera que el sueño es ligero. Los smartwatches detectan el momento en el que nos encontramos en la fase REM del sueño, un dato a tener en cuenta.
Existen numerosas investigaciones que trabajan en la fiabilidad de este tipo de dispositivos, y el ultimo estudio que se dispone, concluye que estos relojes son cada vez más precisos en sus mediciones generales, pero que en lo que se refiere al sueño existen algunas dudas.
Estos relojes inteligentes suelen sobreestimar el tiempo total de sueño, produciendo algunos errores en torno al 10 por ciento, lo que significa que los usuarios pueden recibir informaciones incorrectas. La capacidad de los dispositivos para definir las fases del sueño, tanto el ligero como el profundo, presentan limitaciones dependiendo del modelo y la marca. Los algoritmos y la metodología utilizada son muy diferentes dependiendo del dispositivo, y la diversidad tecnológica, que necesitará en el futuro de una uniformidad mayor en los resultados.
La conclusión definitiva de este estudio expone que no deberíamos tomarnos las especificaciones del sueño que ofrecen estos relojes al pie de la letra, puesto que aún no son cien por cien fiables. Pueden servir como referencia aproximada, pero nunca como valor absoluto, al menos en lo que se refiere a los parámetros del descanso nocturno.




