Mudarse puede ser tan emocionante como estresante. Entre cajas, muebles y papeles, hay algo que muchas veces pasamos por alto: cómo trasladar nuestros electrodomésticos sin que sufran daños. Porque sí, una mala manipulación puede traducirse en reparaciones costosas… o incluso en tener que reemplazarlos.
Por eso, hoy te dejamos una guía práctica para que tu mudanza no se convierta en una pesadilla:
Planifica con antelación
No dejes todo para el último momento. Prepara tus electrodomésticos al menos 24 horas antes, especialmente frigoríficos y congeladores, que necesitan descongelarse y reposar.
Aprovecha para limpiarlos a fondo antes de embalarlos. Llegarán impecables a tu nuevo hogar.
Desconecta correctamente agua y electricidad
Hazlo con cuidado en cada caso:
• Frigorífico: vacía, desenchufa y deja la puerta abierta
• Lavadora: cierra la llave de paso, desconecta mangueras y elimina el agua restante
• Lavavajillas: vacía, desconecta entradas/salidas de agua y deja secar
• Horno y microondas: completamente fríos y limpios
Protégelos bien
Evita golpes y daños utilizando:
Mantas o espuma protectora
Cinta adhesiva resistente
Correas o cinchas para fijarlos durante el transporte
Siempre en posición vertical
Colócalos pegados a las paredes del camión o entre muebles grandes para mayor estabilidad. Asegura puertas y cables para evitar enganches.
No los enchufes inmediatamente
Una vez en tu nuevo hogar, espera entre 2 y 4 horas (hasta 24h en frigoríficos) antes de conectarlos. Así evitarás daños internos, especialmente en el compresor.
Mudarse no tiene por qué significar estropear tus electrodomésticos. Con un poco de planificación y cuidado, llegarán contigo en perfecto estado.




