Es muy importante pararnos a pensar sobre cómo elegir un buen aparato de osmosis inversa ya que la inversión suele ser importante y todos queremos acertar.
En el mercado existe una amplia gama de productos para purificar el agua.
Las diferencias principales entre ellos varían según dos parámetros:
- La calidad del material fabricado.
- El tipo y el número de etapas de purificación.
Como resultado de estos dos factores obtendremos una calidad de agua que varía en su nivel de purificación, entendiendo la purificación como la cantidad de eliminación adecuada de todas aquellas sustancias o elementos del agua que puedan ser nocivas para la salud.
Lo mejor es siempre apostar por un buen material de fabricación, que tengan mínimo 5 etapas de purificación y que la membrana funcione con sistema de autolavado (evitará que, con el tiempo, se depositen microorganismos).
Debemos informarnos bien para saber cómo elegir un buen aparato de osmosis inversa si este es el sistema que decidimos usar para tratar el agua de nuestro hogar.
Rechazo o consumo de agua para producir un litro de agua pura
Siempre que nos planteemos cómo elegir un buen aparato de osmosis inversa hemos de valorar cuanta agua desperdiciaremos para «fabricar» un litro de agua filtrada.
Eso dependerá básicamente de:
- La calidad del equipo: a mayor calidad de la membrana osmótica mejor es la filtración y menor el rechazo o cantidad de agua no aprovechable.
- La presión de agua que trabaje: la presión óptima de agua para la membrana osmótica es de 4 a 6 bares. Si la membrana osmótica trabaja a baja presión el rechazo aumentará porque al haber menos fuerza en el agua ésta no puede filtrarse en la membrana y se pierde en el desagüe. Esto se puede solucionar acoplando una bomba de agua a la entrada de la membrana.
- Del residuo seco presente en el agua a tratar: cuanto mayor cantidad hay, mas trabajo de eliminación tiene la membrana y más agua necesita para evacuarlos. Así, pues, si el agua que tenemos es de mejor calidad nuestro aparato de osmosis eliminará menos.
En general el rechazo o pérdida de agua necesaria para filtrar o disponer de un litro de agua osmotizada puede variar normalmente entre 2 y 20 litros o incluso más. La mejor manera para saber que el consumo es bajo es comprobando en las especificaciones de fabricación que el equipo es ecológico.




