Los expertos recomiendan un calendario muy simple: retirar restos visibles cada día, limpiar filtro y juntas una vez a la semana y, al menos una vez al mes, dedicarle una limpieza profunda. Si lo haces así, el aparato funcionará siempre a pleno rendimiento.
El filtro: el gran olvidado
Un filtro obstruido es la causa número uno de platos sucios y olores. Para limpiarlo solo hay que retirar la bandeja inferior, desenroscarlo, enjuagarlo bajo agua caliente y frotar la malla con un cepillo suave y un poco de jabón. Asegúrate siempre de volver a colocarlo bien bloqueado: nunca uses el lavavajillas sin filtro, puedes dañar el motor.
Puerta, juntas y brazos aspersores
Las juntas de goma acumulan humedad y son un foco de moho. Basta con repasarlas con un cepillo de dientes mojado en agua jabonosa. En cuanto a los brazos aspersores, revisa que los orificios no estén taponados; si lo están, usa un palillo para liberarlos y recuperar la presión del agua.
La limpieza profunda mensual
Con el lavavajillas vacío, hay dos caminos:
- La opción natural (vinagre + bicarbonato): primero, coloca un bol con una taza de vinagre blanco en la rejilla superior y pon un ciclo caliente completo. Después, espolvorea una taza de bicarbonato en la base y haz un ciclo corto. Elimina grasa, cal y olores.
- La opción rápida (limpiador comercial): práctica y eficaz, solo hay que seguir las instrucciones del fabricante.
Trucos extra contra problemas comunes
Si tienes agua dura y los vasos salen blancos, coloca un vaso con zumo de limón en la rejilla superior durante un ciclo normal: la acidez ayuda a disolver la cal. Para las manchas de óxido, lo mejor es usar un producto quitamanchas específico en un ciclo vacío. Y si el problema reaparece, el origen puede estar en las tuberías. En el exterior de acero inoxidable, un paño con alcohol isopropílico elimina huellas y devuelve el brillo.




